miércoles, 27 de mayo de 2015

La felicidad
Martinowsky




Había un señor que decía (cantando) que para ser feliz quería un camión. No sé si mantendría esta afirmación algunos días en las autopistas de entrada o salida de algunas grandes ciudades tras una nevada, pero, sin duda, ese señor había encontrado algo muy importante: sabía en qué consistía su felicidad.

Hay muchos otros que se pasan la vida buscando qué es ser feliz y no todos lo encuentran. Un marajá multimillonario de la India, afirmaba a sus ochenta años que en toda su vida, solo había sido feliz diecisiete minutos, no seguidos. Para muchos está claro que el dinero no da la felicidad. Otros ridiculizan esta afirmación añadiendo coletillas como “...pero ayuda mucho” o “tendré que prescindir de la felicidad porque sin dinero no puedo vivir”.

Algunos dicen que la felicidad consiste en disfrutar de los pequeños detalles de la vida. Lo he intentado pero no funciona. Aparte de que tengo algo de vista cansada y ya empiezo a necesitar gafas para ver de cerca, utilizando una lupa he recorrido cosas que tenía al alcance de mi mano. 

Ha sido curioso fijarme en los pequeños detalles pero no me he sentido especialmente feliz. Lo era más cuando utilizaba el microscopio aunque tampoco duraba demasiado. ¿A qué se refieren cuando dicen "pequeños detalles"?.

Googleando un rato he encontrado algunas recetas que me han parecido útiles para ser feliz porque hoy ha amanecido nublado y, a mí, la oscuridad me produce tristeza. He leído que "La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante."(Gala). No está mal y algo así ya intuía yo, pero eso solo me quita algunas preocupaciones. ¿Es eso la felicidad?

Confucio decía que “Quien pretenda una felicidad y sabiduría constantes deberá acomodarse a frecuentes cambios". La frase es ingeniosa pero no es una receta para ser feliz. Me convence más esta de Stuart Mill: “He aprendido a buscar mi felicidad limitando mis deseos en vez de satisfacerlos." O esta otra, aunque no sé si la he entendido bien: "Si estamos en un cuarto oscuro y decimos que no hay luz es porque alguna vez hemos visto la luz. Algo parecido sucede con la felicidad."

Voy a probar con esta: "La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.". O esta otra "Ayudar al que lo necesita no solo es parte del deber, sino de la felicidad". Esta última sí me gusta pero salvo aportar dinero a Médicos sin Fronteras no veo cerca de mí a nadie muy necesitado. Algunos necesitan ayuda, sí, pero psicológica; y otros necesitan un ayudante que les quite algunos marrones enormes que no les deja levantar la vista del ordenador.

Tras varios minutos he encontrado una posible vía de por dónde pueden ir las cosas: "El éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad, en disfrutar lo que se obtiene”.

Yo tengo algunas definiciones propias de felicidad pero son muy particulares. Felicidad es cuando deja de dar martillazos el vecino de arriba. Felicidad es llegar al baño tras una ecografía en la que has tenido que aguantarte el pis durante dos horas. Felicidad es que en lugar de decirte que no, te digan que sí. 

Felicidad es que te haga efecto el Nolotil y se te quite el dolor de muelas, que se ponga al teléfono la persona a la que llamas, que el de delante del semáforo arranque rápido, que vuelva la señal de la Sexta, que en el tubo de la pasta de dientes quede algo apretando mucho, al menos hasta mañana; que no les duela nada a las personas que conozco (y quiero) pero que sí les duela un pie a algunos que yo me sé, que no se corte la luz mientras escribo esto y se borre, ya que no he sacado copia....

Puede que sea absurdo buscar una definición universal de felicidad, salvo la ausencia de dolor. Cada uno tiene la suya. Y tal vez sea mejor olvidarse de esa palabra o usarla en plural: felicidades. Para unos es que gane el Barça, para otros que el análisis diga que tiene bajo el colesterol, que la niña ha aprobado la selectividad, que el malo muera al final de una película, que el jefe sonría al presentarle el resultado de un trabajo, que el balón entre en la portería, que llegue mañana, vender un cuadro, comer langostinos....


A lo mejor el día se compone de momentos y el secreto está en disfrutar de cada uno. No sé, voy a probar.



Martinowsky





  Martinowsky | Filósofo y Escritor




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1 comentario:

  1. los pequeños que están en cada día y en cada una de sus partes. Pequeños momentos que incluimos inconscientemente dentro de nuestra vida, que ignoramos y en los que no reparamos hasta que nos vemos privados de ellos. Entonces ahí comprendemos cuanto significaban y que poco costaba mantenerlos, tanto los propios como los ajenos. Por eso para mí la esencia del detalle está en las personas que te regalan su tiempo para detenerse, observar y obsequiarte con una de esas felices manías que todos tenemos.

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