jueves, 21 de julio de 2016

Un elefante se...
Desirée Fernández



  Un elefante se balanceaba… y no es para menos, el elefante es el único animal de cuatro patas que no puede saltar. Siendo el mamífero terrestre más grande del mundo pasa alrededor de 16 horas del día comiendo y su gestación dura 22 meses.

Durante su vida (pueden vivir hasta los 70 años), camina una distancia equivalente a 14 veces la vuelta al mundo. Su trompa, compuesta de 3.000 músculos,  es a la vez su nariz y su labio superior, y la usa como mano, para comer, beber, oler, respirar y hacer ruidos. Un proverbio africano dice que “cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre” y es que este mamífero llega a  pesar lo mismo que 100 personas adultas.

En nuestro día a día utilizamos expresiones en las que se emplea la palabra elefante como: “entrar como un elefante en una cacharrería” que significa pasar a un sitio de forma ruda, descuidada y brusca.  O, por ejemplo,  “cementerio de elefantes” haciendo alusión a un espacio donde se retiran  personas mayores que han ofrecido un servicio y cuyo destino es la jubilación, que de acuerdo con la mitología africana y el mito popular, era un mítico lugar ubicado en África en donde se creía que iban a pasar sus últimos días los elefantes moribundos.

En muchas culturas el elefante es un animal venerado, sobre todo en Asia. Su significado simbólico ocupa fundamentalmente la fuerza, la memoria, la estabilidad y la paciencia entre varios atributos. El elefante, sagrado en la India y Tailandia, tiene significados diferentes de acuerdo a la cultura o país al cual represente. Así, para los hindúes simboliza el que despeja caminos y elimina obstáculos; para los budistas un augurio de buena suerte y fertilidad, (la madre de buda quedó embarazada cuando soñó con un elefante blanco); y para los chinos, el elefante de la suerte es de color dorado, que atrae buena fortuna y fortalece el amor, o jade verde, que ayuda a fortalecer la suerte.

En occidente, la figura del elefante para atraer la suerte, tiene que estar de pie, en posición de marcha y con la trompa levantada y doblada hacia atrás. Según dicen la trompa levantada es esencial porque impide que la buena suerte se escape y se vaya hacia abajo. Además, la trompa debe señalar hacia el interior de la casa para que entre la fortuna.

Deseando un golpe de suerte… ¿ya tenéis vuestro tótem de elefante?



Desirée Fernández | Pedagoga



lunes, 4 de julio de 2016

Nada
Sandra Bermejo



Silencio. Ya no queda nada. Ausencia y abismo. Lo que pudo haber sido y no fue. Pedazos de olvido. Un reloj que nunca supo qué hora es. Lo inmarcesible marchitándose. La casualidad llamando a tu puerta, el azar llamando a la mía. Máquina del tiempo.  Túneles que desembocan en nosotros, pero ya no somos tú y yo. Pies que se pisan al bailar. Funambulistas en el aire. Trapecistas sin trapecio. Un circo que se marcha a otra ciudad.

Sonrisas al viento. Volver, a todos esos lugares donde estuvimos y no fuimos. Viajar, caer, volar. Atardeceres de fuego. Acantilados que no dan al mar. La vida como en las películas. Todas las escenas que nunca llegaremos a rodar. Carnaval. Trenes sin destino. Cuerpos que se extrañan. Labios que olvidan París.

Un calendario sin abril. Meses de 29 días. Música que en vez de sonar, duele. Conciertos desconcertados. Aceras que no paran de llorar. Arena dentro de los zapatos. Caminos que se separan. Mundos que se paran. Los besos ya no son de perro, ni catorce vidas son dos gatos. La aguja se ha desgastado.

Bandera blanca. Los portales de la luna están cerrados. Marte ha claudicado y las estrellas con él.Huracán de recuerdos. Versos como puñales. Libros pendientes. Llamadas a deshora. Discos prestados. El todo volviéndose nada.La nada por doquier. Verdades irrefutables. Y un infinito que se acaba con un infinito adiós. 


 Sandra Bermejo Psicóloga