lunes, 4 de julio de 2016

Nada
Sandra Bermejo



Silencio. Ya no queda nada. Ausencia y abismo. Lo que pudo haber sido y no fue. Pedazos de olvido. Un reloj que nunca supo qué hora es. Lo inmarcesible marchitándose. La casualidad llamando a tu puerta, el azar llamando a la mía. Máquina del tiempo.  Túneles que desembocan en nosotros, pero ya no somos tú y yo. Pies que se pisan al bailar. Funambulistas en el aire. Trapecistas sin trapecio. Un circo que se marcha a otra ciudad.

Sonrisas al viento. Volver, a todos esos lugares donde estuvimos y no fuimos. Viajar, caer, volar. Atardeceres de fuego. Acantilados que no dan al mar. La vida como en las películas. Todas las escenas que nunca llegaremos a rodar. Carnaval. Trenes sin destino. Cuerpos que se extrañan. Labios que olvidan París.

Un calendario sin abril. Meses de 29 días. Música que en vez de sonar, duele. Conciertos desconcertados. Aceras que no paran de llorar. Arena dentro de los zapatos. Caminos que se separan. Mundos que se paran. Los besos ya no son de perro, ni catorce vidas son dos gatos. La aguja se ha desgastado.

Bandera blanca. Los portales de la luna están cerrados. Marte ha claudicado y las estrellas con él.Huracán de recuerdos. Versos como puñales. Libros pendientes. Llamadas a deshora. Discos prestados. El todo volviéndose nada.La nada por doquier. Verdades irrefutables. Y un infinito que se acaba con un infinito adiós. 


 Sandra Bermejo Psicóloga 
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