viernes, 17 de marzo de 2017

Pasajeros - Elena Gromaz



Durante cinco minutos estuvimos a oscuras. Tan solo la luz de emergencia iluminaba nuestras caras. Tras un breve silencio aparecieron unos hombres de uniforme que revisaban, asiento por asiento, a todos los pasajeros de aquel autobús. Nos pedían la documentación.

Yo no entendía nada. Ni una palabra. Asustada saqué mi carnet de identidad. Llegaron a mí y les enseñé el DNI. En realidad no me miraron. Daba la impresión de que sabían a quién buscaban y, desde luego, no era a mí.

Aliviada guardé los papeles. Por fin podía respirar. Entonces me di cuenta de que esta sensación de incertidumbre iba a ser mi inseparable compañera de viaje.

Los hombres de uniforme se llevaron a varios pasajeros. No podría decir si eran extranjeros porque en ese momento lo éramos todos. Ya habíamos pasado la frontera. Ya estábamos en tierras extrañas. Empezaba a llover.

Los conductores del autobús volvieron a subir y retomamos el viaje. Mientras marchábamos seguí con la mirada la escena que quedó detrás de nosotros. Con cuatro personas menos el autobús parecía tan vacío. No hacía frío allí dentro pero un halo de extrañeza nos hacía sentir escalofríos.

Una señora, que me había oído hablar con el conductor en una ocasión, se dirigió a mí.

—¿Estás bien? —me dijo. De repente sentí que ya no estaba sorda. Oía perfectamente. Alguien me hablaba.

—Sí —contesté—. ¿Hablas español? —dije entusiasmada.

A partir de ese momento la señora, que se llamaba Rosa, y yo nos hicimos buenas amigas.
Una amistad que duraría en el tiempo y en un futuro no muy lejano se reavivaría con más fuerza.


Elena Gromaz | Escritora e Ilustradora



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2 comentarios:

  1. En las situaciones más complejas solemos encontrar a las personas que serán esenciales en nuestra vida. Estoy deseando saber más sobre esta historia.

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    1. Poco a poco se irá escribiendo... Muchas gracias por tu comentario, Desdicha Salmón.

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