jueves, 22 de febrero de 2018

Celia Racero - Sueños por cumplir




¿Cuántas veces habéis ideado el plan perfecto para conseguir aquello que tanto deseáis y lo posponéis para mañana?

Dedicamos gran parte de nuestras vidas a soñar. Y eso está bien. Está bien pensar en cuál es nuestra vocación. Planear o imaginar. Todo ello es positivo. Pero existen dos tipos de personas. Aquellas que planean, esquematizan todos los pasos a seguir en una agenda y visualizan la escena. Y por otra parte, están las que no planean tanto y comienzan a hacer todo lo posible para que aquellos sueños se puedan palpar.

Vuelvo a repetir que planear o imaginar no es negativo. En ocasiones es necesario. Pero cuando ves pasar los años y aún no has empezado ni por el principio, te darás cuenta de que has cometido el mismo error que la mayoría. Pasarte toda la vida planeando.

Es muy sencillo mantenerse en la zona de confort y hacer lo que la sociedad nos ha impuesto. Cuántas veces habré escuchado en estos años las siguientes frases: “a la amiga de mi amigo le supuso un esfuerzo terrible y lo tuvo que dejar” “es que me han dicho que no tiene suficientes salidas” “puf, ¿estás segura? Mira que es difícil eh”.

Estas son las típicas palabras que hacen retroceder a cualquiera. La gente negativa solo te transmitirá miedo. Un miedo terrible a fracasar. Así que el primer paso para llegar a la cima es apartar a estas personas de tu vida. Una vez superada esta fase tienes que cambiar tus pensamientos. Cambiar la palabra imposible por un “es posible”. Cambiar el miedo a cometer errores por las ganas de adquirir mayor aprendizaje. Los “no sé si podré” por “claro que puedo”. Cambiar de modelo a seguir. Ninguna persona es lo suficiente importante como para darte lecciones de que lo que quieres o haces está mal. Así que en vez de seguir el camino de ellos fíjate en aquellas personas que hicieron historia por el enorme esfuerzo y tiempo que dedicaron a cumplir sus metas.

Ahora toca pensar en el camino adecuado que queremos escoger para conseguirlo. Elijas el camino que elijas siempre será el correcto. En ocasiones, te equivocarás o te dirán que no lo haces bien. Pero existe un millón de alternativas y siempre habrá una perfecta para ti.

No temas por tener las expectativas muy altas. Sueña a lo grande y los resultados serán inmensos. Pero cuidado. Aquí debes ir poco a poco.

Durante el proceso proponte cumplir las pequeñas metas una por una y así sucesivamente. Cuando estés cerca de conseguirlo no te lo creerás. Ese sueño ahora es una realidad. Esa realidad por la que solo tú apostaste. La realidad que tanto trabajaste. 

Cuando llegues aquí te sucederá algo muy curioso y ambivalente a la vez. Puede que te confunda. Pero es algo totalmente natural y humano. Te darás cuenta de que no es la parte más alta de la cima. Hay una infinidad de caminos y nuevas alturas. Y tú querrás pasear por todos ellos. Querrás cada vez más y más. 

Quizá a simple vista resulta un tanto ambicioso. Pero de esto trata la vida. De superarse a uno mismo. Así que hoy ya no habrá peros. Vas a darle la vuelta a tu situación. Te levantarás de esa cama calentita que te atrapa y saldrás a la calle en busca de todo lo que deseas. No importa que tengas quince, treinta, cincuenta, setenta o noventa años. Esto no finaliza aquí y ahora. Solo acaba de empezar. Aún queda mucho. Aún quedan muchos sueños por cumplir.






Celia Racero | Escritora y Técnica en Integración Social



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